En el día de hoy, este colectivo liderado por Brendan Canning y Kevin Drew se presentará en La Trastienda y el viernes estará haciendo lo suyo en una nueva edición del Personal Fest. Sin ninguna duda, estas dos presentaciones no son otra cosa que la posibilidad de estar frente a una grandiosa banda, ante la cual sacarse el sombrero se transforma en un deseo imposible de guardar, en un obligación de terrible magnitud con uno mismo.

Broken Social Scene debe ser una de las mejores bandas que escuché, sino la mejor, en los últimos tiempos (no los tiempos de la música sino los míos). A medida que la conocía, ni una pieza musical dejaba de maravillarme como lo había hecho la escuchada anteriormente. Mucho más que escuchar esta banda (realmente el término se queda corto), lo que uno hace es viajar con ella y principalmente experimentar cada sonido con toda nuestra persona y no únicamente con nuestros oídos. Climas, muchos climas y muy diversos nos ofrece este indie-experimental, de la mano de una pata instrumental muy ambiciosa, refrescante y de un alto vuelo psicodélico muy bien llevado.

En el año 1999, Broken Social Scene iniciaba su carrera, le daba origen a una vida musical marcada por las colaboraciones de distintos artistas a lo largo de toda su historia. Tanto en presentaciones en vivo, como en discos de estudio, muchísimos músicos (más de 20), Leslie Feist, Emnily Haines, John McEntire, entre otros, se sumergieron en este mundo para dejar su aporte. Muchos fueron y vinieron, sin embargo algo permanecía. Los que conforman el cerebro de la banda, Canning y Drew, siempre estuvieron presentes. En marzo de 2001 editaron Feel Good Lost, su primer LP, de la mano del sello Noise Factory Records inicialmente y luego con Arts & Crafts, sello con el que editaron el resto de sus discos. Un debut que, según la publicación San Francisco Weekly, significó “con seguridad, más maduro que lo que la mayoría de las bandas es capaz de hacer”.

Con ya más de 10 años de vida, esta agrupación canadiense tiene editados seis álbumes de estudio y el último de ellos, Forgiveness Rock Record, es la linda excusa que los trae al país. En cada una sus producciones levanta bien alto la bandera de la locura sonora, la de la rareza, la irreverencia, y lo hace de distintas maneras. Sonidos que pueden ir desde lo bien rockero, pasando por cosas más saltarinas, divertidas y risueñas, hasta ambientes más introvertidos, delicados y sensuales. La belleza siempre se mantiene, aunque no por eso deja de renovarse.

Quizás, el atractivo de la música que hace Broken Social Scene incrementa y se intensifica si nos predisponemos verdaderamente, con todos nuestros poros a meternos en su mundo. Esto quiere decir que uno no podrá apreciar lo que este gente hace si lo escucha como algo al pasar, si de pedo enganchó un tema de ellos mientras va en el auto buscando una calle en microcentro, o de fondo en la sala de espera del dentista.

Lo más interesante puede que sea echarse en la cama o en el pasto del jardín y conocer un poco de Bee Hives, You Forgot It In People o cualquiera de sus discos. Cada uno de ellos tiene algo que te deja inquieto, con ganas de ir ya mismo a lo que sigue.

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