Cambio de cuerdas

Publicado: 27/06/2011 de Santiago Berisso en Uncategorized
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No estoy diciendo nada nuevo ni sorprendo a nadie si digo que el rock es mucho más que el sonido de guitarras que suenan al recontra palo, o riffs que te vuelan la existencia y se te impregnan para toda la vida, como un calzón. De más está decir (no sé por qué lo digo entonces) que el rock es mucho más que un estilo de música, mucho más que su propia música, que sus artistas, que toda su historia.

Realmente cuesta decir qué es el rock ya que tiene un lado que se aleja de todo aquello que se puede afirmar en forma universal, que se aleja de sus hechos y se acerca más a lo personal y a lo subjetivo. En definitiva, aquello que se relaciona con los sentimientos y sensaciones que cada uno experimenta al escuchar una canción. ¡Ja!, como si se pudiera poner reglas en este ámbito, cómo si se pudiera decir qué es lo que la música me tiene que hacer sentir.

Pero bueno, ya me estoy yendo para otro lado y quiero volver a eso de las guitarras que suenan al palo y que, efectivamente, son parte del rock. Sin embargo, ¿cómo olvidarnos de esas violas más tranquilitas que también nos regala? Esos lindos sonidos que surgen en ese momento en que el tipo ve el banquito, deja la eléctrica y se sienta para desenchufarse, en todo sentido.

Precisamente estas guitarras son las que queremos recordar en esta ocasión. Por lo menos algunas de ellas. Estaría más que bueno meter a todas ellas en este post, pero se nos iría la vida, lo cual está bastante menos que bueno.

Jefferson Airplane, Led Zeppelin, Pink Floyd, Simon & Garfunkel, Yes y Genesis. Todos salidos de la cocina de los 60. Una década, por sobre todas las cosas, irrepetible.
Guitarras que (ya sé que suena demasiado cursi, pero es mi verdad) te elevan el alma y la dejan en no sé dónde.
Esperemos que las disfruten.

comentarios
  1. Gabriel dice:

    El rock es como un vaso de cerveza “cuando suena el primer acorde se empieza a saborear algo mágico, delicioso, cuando la bata da su primer golpe de ira y el bajo se une como un poderoso barítono al cántico celestial la imaginación se refresca y te traslada hacia un lugar mejor, te teletransporta hacia donde uno mas desea, ahí donde ya no hay limites de la misma manera que la espuma de la cerveza sobrepasa los bordes del vaso sin volcarse y cuando culmina, acaba, finaliza no hay mas dolor, éste se esfuma, desaparece al menos por unos instantes y una sonrisa se dibuja en nuestros rostros… en ese momento, solo quedan las ganas de otro rocanrol”

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