Es mejor apagarse que ir desapareciendo…

Publicado: 10/04/2011 de Pablo Barone en Efemérides
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Esa mañana, el electricista Gary Smith se despertó con toda la intención de iniciar su labor de todos los días. Se vistió con su uniforme de la compañía Veca Electric, tomó sus herramientas y se dirigió al número 171 de la calle Lake Washington Boulevard E. en el barrio de Denny-Blaine, Seattle Es el 8 de abril del año 1994.

Smith entró en la casa y encontró un cuerpo sin vida en el piso. El cuerpo de un joven y atractivo muchacho de angelicales cabellos rubios. Sobre su pecho yacía una escopeta. En el tocadiscos más cercano, se encontraba el octavo álbum de la banda R.E.M., Automatic For The People. Debajo del florero más cercano se encontraba una larga nota de suicidio, llena de rayones negros y gruesos, escrita con una mano pesada y aparentemente dirigida a un amigo imaginario llamado Boddah.

Su voz rasgada ya no volvería a gritar. Sus manos ya no descargarían su frustración destrozando guitarras. El día 5 de abril de 1994, a sus 27 años, Kurt Cobain se había quitado la vida…

Eran años duros para el cantante y guitarrista de Nirvana, la banda que revolucionó la música alternativa y que apadrinó el nacimiento del movimiento grunge en Estados Unidos. Tenía todo lo que el hombre común podía llegar a querer: talento, fama, dinero, atención.

Sin embargo, pequeños detalles lo abatían. Cobain no gozaba de buena salud. Además de padecer una severa bronquitis y problemas estomacales que debilitaban su estado físico, no era un misterio para nadie que consumía drogas con demasiada frecuencia, principalmente marihuana y heroína.

Abundan las teorías sobre el deliberado deterioro de la salud del cantante, quizás encontrara su origen en el abrumador ritmo de la industria de la música, quizás fuera una manifestación de su depresión y su diagnosticada bipolaridad. Quizás, la razón podría encontrarse en los traumas y conflictos no resueltos de su niñez, como la separación de sus padres a sus ocho años. Su actitud autodestructiva y su nihilismo verdaderamente lo convirtieron en la voz de la decepcionada Generación X.

Muchas personas en su vida mostraron una preocupación genuina por su creciente abuso de las drogas y su depresión. Sus compañeros en la banda, Krist Novoselic y Dave Grohl, sentían que Cobain se aislaba cada vez más. Por otro lado, su mujer, Courtney Love, quien consumía drogas de la misma manera que su marido, intentaba conseguir que se internara y organizaba intervenciones para tratar de ayudarlo. Incluso Michael Stipe, el cantante de R.E.M. y amigo de Kurt, intentó crear un festival de música con la intención de sacarlo de su depresión, pero nunca se concretó.

Ni siquiera el nacimiento de su hija, Frances Bean Cobain, pudo liberarlo de las cadenas de la heroína. Los mejores momentos ya habían pasado, momentos como su casamiento, en el que vistió una pijama verde, o el lanzamiento de lo que fue considerado uno de los mejores discos de la década, Nevermind, que contaba con canciones como “Smells Like Teen Spirit” y “Come As You Are” y que fue producido por el brillante Butch Vig.

Con un sólo disparo, todo había terminado. Su carta deja en claro lo que sentía. Frustración, dolor, entumecimiento, vacío. Cobain no podía tolerar la vida que estaba llevando, ya no se sentía entusiasmado por su propia expresión musical, no podía encontrar el equilibrio entre la integridad artística y la búsqueda de rédito económico. Las drogas eran la única vía de escape para él, la única manera de volver a sentir un atisbo de entusiasmo. Poco a poco, la música, lo único en lo que Cobain ponía sus esperanzas, moría. Y él moriría con ella.

Son incontables los artistas que sufrieron su fallecimiento. El mundo recibió un duro golpe cuando escuchó la noticia. Un alma sensible y generosa, como lo recuerdan sus amigos, había desaparecido. El escenario lleno de velas y flores en el que se grabó el disco acústico Unplugged tenía sentido ahora. Ese era su funeral previo a su muerte. Ese era su panegírico.

Hubo quienes no se permitieron creer que la muerte había sido un suicidio. El investigador privado Tom Grant explicó que no creía en los reportes oficiales de la policía por varias razones, como la falta de huellas digitales en la escopeta y el hecho de que la carta no presenta ningún indicio de ser una nota de suicidio salvo por el último párrafo, el cual está escrito con una caligrafía distinta y dice: “Por favor, sigue Courtney, por Frances. Por su vida, que será mucho más feliz sin mí. TE AMO ¡TE AMO!“.

Según Grant, la primera parte de la carta podría considerarse una explicación del posible abandono de Love y de la música por parte de Cobain. Para que parezca un suicidio, el presunto asesino (a quien muchos fanáticos han identificado como la misma Courtney Love) podría haber agregado el último párrafo. Sin embargo, las pruebas no fueron concluyentes y la teoría de Grant no pudo sostenerse.

Al igual que Jimi Hendrix y Janis Joplin, Cobain entraba en el Club 27, el grupo de músicos que han fallecido a esa edad. Las almas de los fanáticos se incendian al oír las gráficas y duras palabras que Kurt escribió antes de morir: “Gracias a todos desde el fondo de mi ardiente, nauseabundo estómago por sus cartas y su preocupación en estos últimos años. […] Ya no tengo la pasión, así que recuerden, es mejor apagarse que ir desapareciendo. Paz, amor, empatía. Kurt Cobain.”


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