Mumford & Sons – Winter Winds

Publicado: 29/04/2012 de Santiago Berisso en Tema de la Semana
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La más que inusual felicidad de entrar a una de estas disquelibrerías y encontrarte con un imposible. Lo vi y me tiré encima.

Días antes los había escuchado en el gran programa conducido por Jools Holland y me llamaron mucho la atención. Tenían realmente un sonido digno de aflojar un poco la intensidad del zapping. Mumford & Sons, ese nombre grabé en mi mente para ir después a investigarlo un poco más. Días después, tenía frente a mí Sigh No More, el disco debut de Mumford & Sons, banda oriunda de Londres, integrada por Marcus Mamford, Country Winston Marshall, Ben Lovett y Ted Dwane. Lo normal no es encontrarse con un disco como este en un sitio más bien mainstream. Dejé de preguntarme por qué estaba ahí, sencillamente lo agarré y ya.

Una particular instrumentación, voces más que destacables y un sonido lleno de frescura, vida, guerra, tranquilidad nos permiten vaticinar que no se trata de una banda folkie más. Si bien eso se verá con el correr del tiempo, Sigh No More posibilita esa corazonada. Próximamente, Marcus Mamoford y compañía estarán editando su segundo LP. Del 2007 hasta el día de hoy tienen también editados cuatro EPs.

Hoy en día, Mumford & Sons ya no son una ignota banda sino que han sabido instalarse en unas cuantas voces que trascienden las fronteras de la isla. Me imagino que será mucha la expectativa que recaiga sobre su próximo LP. Y está bien que así sea, de eso se trata. Sigh No More es un gran disco, muy agradable al oído. Letras que no pasan desapercibidas y muy influenciadas por la literatura (Shakespeare, Steinbeck), acompañadas por cuerdas que lo depositan a uno en bellos otoños e inviernos.

Una pequeña muestra de lo que es Sigh No More, editado en octubre de 2009 y creatura de Mumford & Sons. Winter Winds, su nombre

LETRA

As the winter winds litter London with lonely hearts
Oh the warmth in your eyes swept me into your arms
Was it love or fear of the cold that led us through the night?
For every kiss your beauty trumped my doubt

And my head told my heart
“Let love grow”
But my heart told my head
“This time no
This time no”

We’ll be washed and buried one day my girl
And the time we were given will be left for the world
The flesh that lived and loved will be eaten by plague
So let the memories be good for those who stay

And my head told my heart
“Let love grow”
But my heart told my head
“This time no”
Yes, my heart told my head
“This time no
This time no”

Oh the shame that sent me off from the God that I once loved
Was the same that sent me into your arms
Oh and pestilence is won when you are lost and I am gone
And no hope, no hope will overcome

And if your strife strikes at your sleep
Remember spring swaps snow for leaves
You’ll be happy and wholesome again
When the city clears and sun ascends

And my head told my heart
“Let love grow”
But my heart told my head
“This time no”

And my head told my heart
“Let love grow”
But my heart told my head
“This time no
This time no”

Florence + The Machine – Ceremonials

Publicado: 17/04/2012 de Pablo Barone en Críticas
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Hay algo mágico en la música que la cantante inglesa Florence Welch compone desde que formó su banda en el año 2007. Su primer trabajo, titulado Lungs, tuvo un pronto éxito gracias a la atmósfera escénica que transmiten sus canciones. Ahora, esta pelirroja extravagante y su máquina atacan de nuevo con una obra similar a la anterior, pero única a su manera.

Ceremonials es el nuevo disco de Florence and The Machine, este grupo londinense que con tanta justicia cuelga en sus hombros la etiqueta de “Art Pop”. En las producciones prima la combinación de elementos de música popular y de música clásica, lo cual se ve en el uso de instrumentos como arpas, cellos y violines.

Desde el inicio, este segundo álbum se convierte en una experiencia muy teatral para el oyente. La primera canción, “Only If For A Night”, abre el telón con un piano casi ensoñador. En cambio, el último tema, “Leave My Body”, finaliza con un coro fantasmagórico que se desvanece en el silencio.

El ambiente que se construye es envolvente, al punto que la música deja de ser un acompañamiento y se convierte en una historia. Es fácil visualizar a la eléctrica Welch bailando con su manera tan particular en un escenario muy decorado mientras la acompaña un coro.

A pesar de que Florence and The Machine es una banda que se centra en la experimentación, Ceremonials no parece alejarse demasiado de su explosivo predecesor. Aunque las diferencias no son muchas, se nota que el tono dramático y oscuro de este segundo disco se mantiene constante, mientras que en Lungs había una mayor variación entre canciones lúgubres y canciones jocosas.

El ritmo está cargado de drama y las letras tocan varias temáticas diversas, desde referencias a escritores y mitos hasta la búsqueda de la redención y el amor. En canciones como “No Light, No Light”, los versos sobre amores perdidos alcanzan, en la combinación de coros góspel y tambores tribales, una altura religiosa y un toque un tanto parroquial.

Welch ha sido comparada con artistas como Madonna, Kate Bush, Annie Lennox y Stevie Nicks, pero ninguna similitud acierta completamente. La música de Florence and The Machine es única en su forma tan particular de combinar elementos artísticos tan distintos y Ceremonials puede no ser un gran paso a un sonido nuevo para esta banda, pero es un gran ejemplo de esa singularidad.

CALIFICACIÓN: 4/5

LISTA DE TEMAS

1- Only If For a Night
2- Shake It Out
3- What The Water Gave Me
4- Never Let Me Go
5- Breaking Down
6- Lover To Lover
7- No Light, No Light
8- Seven Devils
9- Heartlines
10- Spectrum
11- All This And Heaven Too
12- Leave My Body

The National – Start A War

Publicado: 30/03/2012 de Santiago Berisso en Tema de la Semana
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No termino de explicarme cuál es la principal causa por la cual la serie House me fascina. Tanto sus historias, en las que disparan dilemas que me revuelven la cabeza por mucho tiempo, como la música que acompaña, y hasta a veces lidera, determinados momentos de la serie son sencillamente increíbles. Ambos aspectos transforman al todo en algo brillante. De todos modos, no creo que sea muy relevante llegar a una conclusión respecto qué es lo que más me gusta de esta serie. Me encanta y ya.

Sin embargo, hoy nos vamos a quedar con la música, con un pequeño fragmento de todo el interminable soundtrack de las ocho temporadas de House MD. Antes vale decir que no es chiste todo lo que me abrió los oídos esta producción que protagoniza el ácido de Gregory House. Mi aprecio por Bon Iver, Mazzy Star, Dawn Landes, entre muchos otros, se origina a aquí. Y la realidad es que House está musicalizado como pocas producciones televisivas. Digo “como pocas” simplemente para no ser tan categórico, pero la verdad… debería serlo.

Hoy es el turno de The National con Start A War, de su cuarto LP, Boxer, editado en mayo de 2007. La séptima temporada, en uno de sus capítulos, nos deja esta bella pieza. El tema inicia tímido y con una cálida guitarra, luego se suma la suave y recién levantada voz de Matt Berninger. La intensidad y la emotividad del tema incrementan progresivamente a los largo de estos tres minutos y monedas. Un pequeño y medio nebuloso punteo de guitarra empieza a sonar y le da pie a un indispensable redoblante que muy delicadamente marca el tiempo. Uno, efectivamente, piensa de ese redo marcador: “exactamente esto hubiese puesto acá”. Estamos frente una gran canción de estos muchachos de Cincinnati.

Si acaso no les gusta House, por lo menos creo que deberían escuchar cada una de las canciones que alguna vez sonaron allí. Una maravilla atrás de otra. Mi humilde consejo.

Sin más, Start A War de The National. Que la disfruten.

LETRA

We expected something, something better than before. We expected something more
do you really think you can just put it in a safe behind a painting, lock it up and leave
do you really think you can just put it in a safe behind a painting, lock it up and leave
walk away now and you’re gonna start a war

Whatever went away I’ll get it over now. I’ll get money, I’ll get funny again
whatever went away I’ll get it over now. I’ll get money, I’ll get funny again
walk away now and you’re gonna start a war

We expected something, something better than before. We expected something more
we were always weird but I never had to hold you by the edges like I do now
we were always weird but I never had to hold you by the edges like I do now
Walk away now and you’re gonna start a war

Whatever went away I’ll get it over now. I’ll get money, I’ll get funny again
whatever went away I’ll get it over now. I’ll get money, I’ll get funny again
walk away now and you’re gonna start a war
walk away now and you’re gonna start a war


The Narrow Way (parte 1) me da un poco de dolor de cabeza, pero quiero que siga siéndolo de esa manera. No voy a buscar ningún ibuprofeno ni nada por el estilo porque sé que de este modo lo disfruto más. La única molestia cerebral que quisiera que persista por siempre. Cuerdas por todos lados que se acompañan unas a otras, siempre escalando en busca de la zona de sonidos locos. Cuerdas animalescas que hablan de una época.

Un año después caía un gordo y viejo sol que nació hace mucho, pero encontró su mejor versión en Gdansk, en el año 2006. El mejor solo de guitarra que escuché desde que nací y que (¡por Dios!) probablemente dure más que lo que lo hacen la mitad de las canciones de Sum 41. Y no es uno de esos solos que no mueven un pelo a nadie y se caracterizan tanto por su robótico virtuosismo como por su falta de calor. Éste es pura humanidad.

Lulubelle III me sigue mirando fijamente mientras adelanto un track. Sunny Side Up me pide que me siente a desayunar y ahí mismo él soundtrackea la comida más importante del día. Es como que te agarra mientras vos estás entrándole al huevo frito y te dice: “¡No! ¿qué hacés pibe?, estás haciendo boludeces. Andá a tu cuarto, encerrate, apagá la luz, echate en tu cama y ya. Así se escucha esto”. Instantáneamente le das la razón. Efectivamente esa es la forma en que tiene que ser escuchado. Último tema de Atom Heart Mother, del minuto 4:29 al 7:43. No se mueran antes de escuchar este fragmento.

En la antesala de The Dark Side Of The Moon, Nick Mason le abre paso a sus bellos chillidos que nadan en la pileta lisérgica que va llenando el teclado de Wright. Si efectivamente estaba oscurecido por nubes como dice, no me cabe duda de que por lo menos su mente tenía un rayito de sol que le daba grandes ideas. Tiempo después cerraba Sheep con el rasgueo más violento e indicado en la historia del progresivo. Me dan ganas de romper algo por amor a lo que estoy escuchando, o salir a correr. Voy más rápido si lo tengo de fondo.

Entre los animales de Orwell y la pared que actualmente causa furor en Buenos Aires, se cortó un rato y creó su primer y mejor disco solista. Nueve canciones que son una bestialidad. I Can’t Breath Anymore, Short And Sweet, Mihalis, cualquier otra. Se lo puede encarar por donde sea y en ningún momento va a defraudar.

Hermosísimas obviedades como las que escucho en Shine On You Crazy Diamond o Comfortably Numb. A esta altura ya siento que las mancho si me refiero a ellas. En cambio, muchas otras subvaluadas maravillas deberían ser desempolvadas por unos cuantos. Cada una de sus creaciones merece un cuadrito propio.

Y detrás de esta obra, el mejor arquitecto de todos, que en el día de hoy cumple 66 años.

Un poco de todo, ustedes elijan.

¿Qué se obtiene cuando un nerd y un deportista se juntan a tocar covers de temas viejos de blues con un sincero interés musical? Tenemos algo similar a lo que The Black Keys ha logrado. Esta banda oriunda de Akron, Ohio (hogar de Devo y de Crissie Hynde, cantante de The Pretenders) es un simple dúo que ha reinventado la manera de tocar blues para el oyente de hoy.

The Black Keys está integrada por el guitarrista Dan Auerbach y el baterista Patrick Carney, compañeros de la infancia pero que, dado que pertenecían a grupos sociales distintos, se unieron por su amor a la música. Con frecuencia, Auerbach escuchaba los vinilos de Robert Johnson y Clarence White de su padre y quedaba cautivado. Carney, por su parte, seguía a bandas como Pavement, DevoCaptain Beefheart, por lo cual aportó un aire más rockero a la banda.

El grupo inició su recorrido formalmente en el 2001 y tomó su nombre de un artista esquizofrénico que ambos conocían, el cual dejaba mensajes refiriéndose a sus padres con nombres de teclas negras de piano. Su primer disco, The Big Come Up, salió en el 2002, grabado enteramente en el garage de Carney en un cartucho de 8 pistas y en muy baja fidelidad. Sin embargo, tuvo una muy buena recepción entre los consumidores del rock independiente.

A pesar de las alabanzas de los críticos y el uso de sus canciones en un gran número de películas y series, The Black Keys no gozó de una firme popularidad durante sus primeros años. La pelea por establecer una imagen de banda auténtica y sincera, que no se presta al negocio sino que está totalmente dedicada al arte, es dura para cualquiera. No han sido pocos los comentarios del dúo contra grupos como Nickelback y cantantes como Lana Del Rey, acusándolos de estar matando a la música y de establecer modas inútiles que desvían la atención del buen sonido.

Con su sexto disco, Brothers, lanzado en el 2010, The Black Keys alcanzó su pico de popularidad con canciones reconocidas como “Howlin’ For You”. Desde entonces, han logrado asentar su imagen de banda honesta y preocupada por superarse artísticamente gracias a sus shows en los que prima la música antes que nada, siendo eso suficiente para conmover a su público. Han demostrado también tener poco interés por tendencias y comentarios como “el rock ha muerto”, apuntando a las bandas post-grunge flojas y autoflagelantes. A ellos sólo les importa tocar la música que les apasiona como lo desean.

La mezcla de las bases de blues con el sonido alternativo no es nada nuevo, pero The Black Keys lo logra con tanta originalidad y pureza que parece ser una banda sin comparación. El hecho de que un dúo toque con tanta potencia y cree un sonido con tanta presencia es simplemente loable. Incluso las letras son distintas a lo que estamos acostumbrados a oír hoy, pues son reminicentes de las temáticas propias del blues y de la época de los western: el hombre solitario, la búsqueda de una mujer que no está presente, la posesividad y la pérdida, etc.

Es bueno saber que un género tan primordial como el blues sigue vivo en la música contemporánea. Por esa razón, los dejo con el segundo single de su séptimo disco, El Camino. El Tema de la semana es “Gold On The Ceiling” de The Black Keys.

LETRA

Down in the waves
She screams again
Roar at the door
My mind can’t take much more
I could never drown

They wanna get my…
They wanna get my-
Gold on the ceiling
I ain’t blind
Just a matter of time
Before you steal it
It’s alright
Ain’t no god in my eye

Clouds covered love’s
Barbed-wire stairs
Strung up, strung out
I just can’t go without
I could never drown

They wanna get my…
They wanna get my-
Gold on the ceiling
I ain’t blind
Just a matter of time
Before you steal it
It’s alright
Ain’t no god in my eye

Lo nuevo de Radiohead

Publicado: 28/02/2012 de Santiago Berisso en Anuncios
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Se trata de Identikit y Cut A Hole, los dos temas que la banda de Oxford estrenó el día de ayer. La cita fue en Miami y con ella, la banda liderada por Thom Yorke, dio comienzo a la gira que inicialmente los llevará por distintos puntos de los Estados Unidos y que presentará su último trabajo editado en 2011, The King Of Limbs.
Esperemos que luego de ya casi tres años, Radiohead vuelva a pisar suelo argentino. En caso de que vengan estaría bueno que esta vez lo dejen a Yorke tocar Weird Fishes/Arpeggi en paz. No creo que sea mucho pedir.

Lucky Elephant – Edgar

Publicado: 25/02/2012 de Santiago Berisso en Tema de la Semana
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Lucky Elephant, por sobre todas las cosas es una banda ingnota cuyo rastro es difícil de seguir. Algo raro en un presente en que parece no haber cosa más fácil que conocer lo que hacen los demás. Alguna que otra reseña de Starsign Trampoline, el único LP que hasta el momento tienen editado, perdida por las infinitas aguas de internet es prácticamente lo único que podemos conocer de esta banda. Su sitio en Facebook y MySpace parecen ser las mejores alternativas para estar al tanto de su actualidad y obra.

Lucky Elephant está integrado por Emmanuel Labescat, Sam Johnson, Paul Barnley y Laurence Clark. Sus influencias, según ellos mismos, son “bellas melodías, sonidos divertidos, texturas extrañas y el vino tinto”. Pero aclaran “not UB40” en referencia a su hiper conocido “Red Red Wine”.

Starsign Trampoline es realmente un discazo cuyo sonido no tengo la menor idea cómo definir. Dub, pop, folk, algunas cosas medio jazzeras son algunos de los elementos que se pueden encontrar en estas, efectivamente, bellas melodías. Tanto la voz de “Manu” Labescat como la excelencia desde lo instrumental distinguen su música.

A principios de este año, la banda comunicó que finalizaron la grabación de lo que será su segundo disco, que se espera que sea editado en mayo de este año. Con el multi-instumentalista Paul Butler (The Bees) como productor y el Metropolis Studio como contexto, finalmente las ideas de Lucky Elephant se transformaron en música que pronto podremos escuchar.

Edgar, una pequeña degustación que se estaca en la cabeza. Piano, órgano, guitarra y batería hacen maravillas acá. Frescura sonora en su máxima expresión.